Cuerpo, Biología y Estructura Natal: el cuerpo actúa antes que la palabra

Cuerpo, Biología y Estructura Natal: el cuerpo actúa antes que la palabra 535 539 Lucas Ferz

Cuerpo, Biología y Estructura Natal: El cuerpo actúa antes que la palabra

Por Lucas Ferz

El cuerpo humano no es una hoja en blanco. Nacemos con una arquitectura que no elegimos, con una biología que no se negocia, y con una herencia que nos antecede. No es una cárcel ni un disfraz, es una memoria viva. Cada arruga, cada músculo, cada cicatriz, cuenta una historia que empezó mucho antes que nosotros. La identidad no se construye en el aire, sino sobre ese suelo biológico que compartimos como especie, sobre una carne que aprendió a defenderse, a adaptarse, a expresar.

Lo que en el laboratorio actoral llamamos “trabajo con el cuerpo” no es una entelequia poética. Es un reencuentro con esa dimensión concreta y simbólica de nuestra forma. No es lo mismo nacer hombre que mujer, no es lo mismo un cuerpo fibroso que uno blando, no es lo mismo una espalda ensanchada por el esfuerzo físico que otra moldeada por la contención emocional. No se trata de juzgar ni etiquetar, sino de registrar: hay marcas que vienen del linaje, otras del entorno, otras de lo vivido. Actuar no es fingir, es dejar que esas marcas hablen.

La comunicación no verbal, ese lenguaje anterior al lenguaje, es clave en este proceso. El cuerpo habla incluso cuando callamos. Posturas, microgestos, movimientos reflejos: todo informa sobre nuestra estructura psíquica, sobre lo que reprimimos y lo que nos habita. El análisis riguroso de estos registros, en cruce con herramientas del teatro y el cine, nos permite construir una cartografía de lo visible y lo latente.

La carta natal, leída sin dogmas ni banalidades, aporta una capa más a esta exploración. No como predicción, sino como espejo simbólico. El cielo de nuestro nacimiento es también una forma de mirar el cuerpo desde otro ángulo: como escenario de tensiones, ritmos, disposiciones. La astrología no reemplaza al cuerpo, pero lo comenta; no borra lo biológico, lo enmarca. Y cuando esa lectura se pone al servicio de la escena, revela algo potente: que lo que actuamos no es solo una historia, es una forma de encarnar.

En el laboratorio, el cruce entre cuerpo, carta y escena nos permite entender que actuar es reescribir lo heredado sin negarlo. Es nombrar desde la piel lo que alguna vez fue silencio. Es asumir el límite para convertirlo en forma.

Laboratorio actoral: cuerpo, símbolo y escena.
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