Astrología, CNV y Actuación. Ponencia en la Universidad de Palermo

Astrología, CNV y Actuación. Ponencia en la Universidad de Palermo 535 539 Lucas Ferz

Astrología, CNV y actuación. Ponencia en la Universidad de Palermo

Por Lucas Ferz

Fue una experiencia muy valiosa poder compartir en una institución académica como la Universidad de Palermo de Buenos Aires algunas líneas de trabajo que vengo desarrollando desde hace tiempo. La exposición, titulada “Astrología, comunicación no verbal y actuación”, abrió la posibilidad de ordenar preguntas que suelen aparecer cuando estas disciplinas se ponen en relación. Una de ellas tiene que ver con entender que, al estudiar la escena en un sentido amplio, desde la ficción hasta las conductas de la vida cotidiana, astrología, comunicación no verbal y actuación pueden dialogar de manera muy directa. Aunque al principio parezcan campos separados, en la práctica terminan apuntando a una misma pregunta. Cómo una fuerza interna toma cuerpo, se expresa en el gesto y se vuelve acción.

El punto central de la ponencia fue pensar la escena como un lugar donde distintos lenguajes del comportamiento humano pueden volverse visibles. La astrología aporta una organización simbólica de fuerzas, tendencias y modos de expresión. La comunicación no verbal permite observar cómo esas fuerzas encuentran traducción en el cuerpo, en la postura, en la mirada, en el ritmo, en el uso del espacio, en la tensión muscular y en la calidad del movimiento. La actuación, por su parte, ofrece el territorio vivo donde todo eso puede probarse, encarnarse y transformarse en material escénico.

Desde esta perspectiva, una carta natal puede ser pensada como una partitura simbólica. Cada signo, planeta, casa y aspecto sugiere una forma particular de relación con el deseo, el conflicto, la defensa, la exposición, la retirada, la intensidad o el contacto con los otros. Esa información adquiere otro espesor cuando se la cruza con la CNV, porque deja de quedar solamente en el plano interpretativo y empieza a buscar una manifestación concreta. Un impulso marciano puede aparecer como avance, presión, frontalidad, descarga o dirección. Una dominante saturnina puede expresarse en contención, economía gestual, rigidez, control del tiempo o reserva corporal. Una configuración venusina puede abrir preguntas sobre el vínculo, la seducción, la armonía, el agrado, la complacencia o la búsqueda de equilibrio.

Este cruce resulta especialmente fértil para el trabajo actoral porque permite estudiar el personaje desde una arquitectura más compleja. La caracterización deja de depender únicamente de una emoción general o de una intención psicológica. Empieza a construirse desde patrones de conducta, formas de presencia, ritmos internos, distancias, hábitos corporales, modos de mirar, de callar, de ocupar el espacio y de responder ante la tensión. Allí la CNV aporta una precisión fundamental. Permite detectar cuándo una conducta se expande o se inhibe, cuándo el cuerpo acompaña el discurso, cuándo una máscara social se sostiene con demasiada fuerza o cuándo una emoción aparece apenas filtrada en el rostro, en la respiración o en la voz.

En la ponencia también apareció una idea importante. La astrología aplicada a la actuación gana profundidad cuando se aleja de la lectura reducida del signo solar. Decir Aries, Leo, Sagitario, Cáncer o Capricornio sirve muy poco si se lo toma como etiqueta fija. El trabajo se vuelve más interesante cuando cada símbolo se entiende como una cualidad de movimiento, una lógica de percepción, una tensión dramática posible. El fuego, por ejemplo, puede vincularse con impulsos expansivos, velocidad de respuesta, afirmación de presencia, entusiasmo, intensidad o dirección hacia la acción. Pero esa cualidad puede aparecer modulada, bloqueada, exagerada, desplazada o refinada según el conjunto de la carta. Por eso la frase y recordatorio que “todos tenemos el zodiaco entero en nosotros” resulta tan útil. La diferencia está en las intensidades, en las combinaciones y en la forma en que cada sujeto organiza esas fuerzas.

La comunicación no verbal permite llevar esa complejidad a un plano observable. Una energía expansiva puede verse en un torso que avanza, en una mirada que toma espacio, en una voz que se proyecta, en una gestualidad amplia o en una forma de interrumpir el tiempo del otro. Una energía más defensiva puede aparecer en la retracción del pecho, en una respiración alta, en una mirada evasiva, en una sonrisa de apaciguamiento o en una reducción del movimiento. Estas observaciones tienen valor escénico porque ayudan a construir conductas con mayor verosimilitud. El actor empieza a comprender que un personaje se revela tanto en lo que hace como en la forma en que regula su cuerpo frente al conflicto.

La actuación funciona entonces como un campo de prueba. La escena permite comprobar si una lectura simbólica tiene fuerza dramática, si una hipótesis corporal genera presencia, si una conducta produce relación y si una tensión interna puede transformarse en acción. En ese sentido, el laboratorio actoral trabaja con la astrología como una herramienta de composición y con la CNV como una herramienta de precisión perceptiva. La escena ordena ambas. El cuerpo actúa como punto de encuentro entre símbolo, conducta y ficción.

Esta mirada también ayuda a evitar una confusión frecuente. El trabajo con astrología en escena queda lejos de una dramatización terapéutica de la carta natal. El objetivo principal es artístico. Se trata de investigar cómo ciertos patrones simbólicos pueden alimentar la creación de personajes, escenas, vínculos y climas dramáticos. El actor puede servirse de una configuración astrológica para explorar un modo de deseo, una defensa, una contradicción o una forma de estar ante el otro, siempre dentro de una estructura ficcional. La escena protege, desplaza y transforma el material. Por eso resulta tan potente. Permite estudiar la naturaleza humana sin reducirla a confesión personal.

Dentro de este enfoque, la CNV ocupa un lugar decisivo. Su aporte consiste en afinar la mirada sobre la conducta. Un actor puede decir una frase desde una intención determinada, pero el cuerpo puede estar proponiendo otra cosa. La dirección de la mirada, el ritmo de respuesta, la orientación del torso, la tensión de la mandíbula, la distancia elegida, el uso de las manos o la calidad del silencio pueden revelar capas más precisas que el texto verbal. Para la actuación, esa diferencia es oro puro. Allí aparece la posibilidad de trabajar la contradicción, la ambivalencia, la mentira, la máscara, el deseo oculto y la distancia entre lo que el personaje cree de sí mismo y lo que efectivamente produce en escena.

La ponencia permitió presentar este cruce como una investigación artística y pedagógica. Astrología, CNV y actuación pueden formar un sistema de lectura y creación donde cada disciplina aporta una dimensión distinta. La astrología organiza un mapa simbólico. La CNV vuelve observable la conducta. La actuación convierte esa relación en experiencia escénica. Cuando estas tres dimensiones se articulan, el trabajo del actor gana una herramienta muy precisa para investigar presencia, carácter, vínculo y conflicto.

Cabe destacar que esta propuesta ofrecida en el laboratorio actoral tiene la particularidad de acercar la astrología a la actuación desde un terreno teatral concreto, atravesado por escenas, dramaturgia, entrenamiento corporal, análisis de conducta y composición de personajes. A esto se suman herramientas como la comunicación no verbal aplicada a la actuación y el uso de máscaras teatrales en contenidos específicos. La búsqueda apunta a construir una práctica donde el símbolo pueda volverse cuerpo, donde la conducta pueda volverse escena y donde la escena funcione como un espacio vivo para investigar lo humano desde la creación artística.

La siguiente ponencia fue realizada el 28 de Febrero de 2019 en el marco de «Tendencias escénicas y audiovisuales» en la Universidad de Palermo, Buenos Aires, Argentina.

Laboratorio actoral: cuerpo, percepción y escena.
www.lucasferz.com / info@lucasferz.com

Febrero 2019. Ponencia sobre la articulación entre escena, astrología y comunicación no verbal en la formación actoral.

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